La entrada del museo arqueológico de Palermo nos saluda con un patio en el que se levanta una fuente habitada: la escultura, por sus líneas y gracia, parece viva, y los galápagos, por su hieratismo, esculpidos.
Un saludo.
Este sitio utiliza cookies para ayudar a personalizar el contenido, adaptar tu experiencia y mantenerte conectado si te has registrado.
Para continuar utilizando este sitio, debe aceptarse nuestro uso de cookies.