en el Hayedo de Montegrande, Teverga, Asturias.
Casi no se le ve, ahí abajo, tranquilo y sosegado después de recoger las aguas de la cascada del Xiblu. Pero este río pasa ahora tan discreto porque los lugares que atreviesa le han recomendado el silencio para que pueda disfrutar de la magia del suave viento, de los colores pastel de los musgos o de las hojas bailarinas que de sus labios brotan canciones de ensueño y humedad caliente...

Hecha con Fujifilm X-H1 y el XF 18-55mm a 18mm, equivalentes a 27mm en FF, a una velocidad de 1/27 de segundo, f/5 e ISO 1250. Julio, 2026
Casi no se le ve, ahí abajo, tranquilo y sosegado después de recoger las aguas de la cascada del Xiblu. Pero este río pasa ahora tan discreto porque los lugares que atreviesa le han recomendado el silencio para que pueda disfrutar de la magia del suave viento, de los colores pastel de los musgos o de las hojas bailarinas que de sus labios brotan canciones de ensueño y humedad caliente...

Hecha con Fujifilm X-H1 y el XF 18-55mm a 18mm, equivalentes a 27mm en FF, a una velocidad de 1/27 de segundo, f/5 e ISO 1250. Julio, 2026