Ya de jóvenes se buscan los reflejos como motivo fotográfico. En este caso la niña, o su madre, se dieron cuenta de que algunos de los armarios colgados tenían lunas en las puertas y, claro, no no se pudieron resistir.
Hay que reconocer que ésta foto tiene su gracia. Sobre la obra no voy a hablar, pero la ilusión de la peque al descubrir los espejos... no tiene precio. Buena foto. Saludos.
Hay que reconocer que ésta foto tiene su gracia. Sobre la obra no voy a hablar, pero la ilusión de la peque al descubrir los espejos... no tiene precio. Buena foto. Saludos.
Todo estaba preparado, bien sujeto, para que los visitantes paseen por debajo de los armarios colgados del techo. La verdad es que ni se me ocurrió pensar que podrían caerse, todo parecía bien firme.
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